Lo que fuimos.
El lugar de lo que viene.
/nuestra · esencia/
No queremos imponer formas, queremos responder de forma fluida y dinámica
Nuestra trayectoria discurre en un contexto en el que existen grandes desafíos alrededor de la gentrificación y la despoblación rural, que repercuten en la forma de entender y trabajar el espacio. Esto nos sitúa frente a la idea hilemórfica de imponer formas sobre las necesidades reales de una sociedad que es mucho más fluida y dinámica.
Convertir cada certeza en una pregunta
Dialogamos con corrientes de pensamiento contemporáneas, buscando cómo crear desde la gente y dejar emerger las formas desde las necesidades o las propuestas que van surgiendo del ecosistema. En palabras de Tim Ingold: “consiste en convertir cada certeza en una pregunta, cuya respuesta debe encontrarse prestando atención a lo que tenemos ante nosotros en el mundo, en lugar de buscarla al final del libro”.
— Tim Ingold, Making: Anthropology, Archaeology, Art and Architecture (Routledge, 2013), capítulo 1, «Knowing from the Inside», p. 2. Traducción propia del inglés.
Relacionarnos con el entorno forma parte del propio proceso de habitar
Esto implica comprender profundamente la biocultura de cada lugar para poder generar entornos con un significado situado. Entendemos el diseño como un proceso continuo que participa de las propias dinámicas de la sociedad, como una actividad más entre aquellas que suceden y se desarrollan en el territorio. Desde esta perspectiva, el modo en que percibimos y nos relacionamos con el entorno forma parte del propio proceso de habitar. Por ello, estamos investigando metodologías que fomenten la atención plena y un modo más consciente de habitar.
Percibir conscientemente aquello que sucede
En este sentido, entendemos la atención plena como la capacidad de percibir conscientemente aquello que sucede a nuestro alrededor frente a contextos cada vez más acelerados, saturados de estímulos y estandarizados. De ahí surge una relación más atenta con el lugar y con quienes lo habitan, poniendo en primer término aquellas condiciones que permiten detenerse, percibir y formar parte del entorno.
/fábrica · de · harinas/

1ª visita a la Fábrica de Harinas La Purísima de Alhama de Granada. En la foto de la izquierda: Ignacio García, Eva Moreno y Estefanía Monllor. En la fotografía de la derecha: Ignacio García, Elena Fernández, Estefanía Monllor y Rita Fernández.
Trabajo de fin de grado colaborativo de los molinos del Marchán
Este trabajo de fin de grado se divide en tres partes de actuación, desarrolladas por Estefanía Monllor Rueda, Ignacio García Prieto y Patricia Esquiva López desde la EASDA de Alicante, en colaboración con Origin-al: una red colaborativa de innovación rural para mejorar la calidad de vida ecosocial de la comarca de Alhama de Granada promovida por mujeres y colaboradores del territorio. Rita Fernández Moles participa como integrante del equipo de interior /psyche/.
El estudio se centra en La Purísima, una antigua fábrica de harina de tres plantas situada entre los tajos del río Marchán, donde se encuentran varios molinos. El propietario, Pepe Castro, ha facilitado el acceso a la fábrica, y la UGR ha aportado análisis de campo del ámbito de estudio. El espacio se plantea como un HUB social para la comarca de Alhama de Granada, donde compartir conocimientos, investigar y pensar estrategias adaptadas a las realidades del lugar.
El trabajo parte del conocimiento de los habitantes de Alhama y su comarca para identificar sus necesidades y decidir qué diseñar en estos espacios. Este enfoque bottom-up se desarrolla mediante visitas y sesiones con personas del pueblo y la red de Origin-al. También se han mantenido reuniones con el departamento de turismo del Ayuntamiento y arqueólogos de la zona.
Actualmente (2026) se trabaja en la primera fase, que comprende dos ámbitos: la recuperación y puesta en marcha de la antigua acequia, junto con los espacios comunitarios, y la rehabilitación de la fábrica. En esta última se propone dejar visible la estructura interior, incorporar una parte museística con las antiguas máquinas —que requieren restauración— y mejorar la señalética, la cubierta y las ventanas.
La segunda fase propone recuperar uno de los edificios en ruinas para actividades culturales y residencias. Los espacios exteriores se plantean como lugares de encuentro vecinal y foro cultural.
La investigación sigue un proceso continuo de líneas itinerantes que van desplegándose mediante visitas, reuniones y recopilación de información sobre las necesidades del lugar. La actuación en La Purísima se plantea como un prototipo para futuras actuaciones y campo de experimentación de la asociación del LAB Genalguacil.









