/trayectoria/
La trayectoria de interior /psyche/ parte del recorrido de Ignacio García y se entrelaza con otras personas y lugares. Las experiencias que siguen muestran cómo sus inquietudes han ido encontrando una práctica.
/primeras · miradas/
Los viajes familiares por España y ciudades como Bratislava, Viena, Budapest, Roma, Venecia y Londres despiertan mi fascinación por la arquitectura. Comienzo a preguntarme cómo los espacios influyen en lo que sentimos y en nuestra forma de vivir.
/madrid/
A los quince años (2012) me traslado a Madrid para formarme en danza. Durante seis años, la actividad cultural convive con la saturación del ruido y el tráfico. Los paseos por la Casa de Campo y Madrid Río me ayudan a reconocer la importancia de la naturaleza en mi bienestar.
/cuerpo · espacio/
Durante mis estudios de Coreografía (2015-2018) en el Conservatorio Superior de Danza de Madrid, Rudolf Laban y William Forsythe se convierten en referentes. Sus aproximaciones al movimiento y su representación me permiten explorar cómo el cuerpo inscribe puntos, líneas, círculos, formas, texturas en el espacio. Esta relación refuerza mi interés por la arquitectura.
/comunidad/
En Alemania (2018-2020) trabajo junto a Stela Korljan y Kuenda PRODUCTIONS en actividades escénicas y educativas intergeneracionales y situadas. La dimensión social y reflexiva de la danza cobra un papel central en mi práctica. A la vez, el contacto cotidiano con la naturaleza y los espacios domésticos transforma mi experiencia de habitar.
Durante esta etapa comienzo a desarrollar una primera marca personal de movimiento centrada en la relación entre cuerpo y espacio. El cuerpo ocupa el primer plano y el entorno se entiende como el envoltorio circunscripto.
/alicante/
Tras la pandemia (2020) regreso a Alicante y continúo trabajando de forma autónoma en danza y educación. La precariedad laboral me lleva a incorporarme a una empresa familiar de reformas, y posteriormente inicio mis estudios de Diseño de Interiores.
El trabajo en reformas me acerca a los materiales, los sistemas constructivos y la ejecución de obra. En paralelo, la formación en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Alicante —EASDA— me permite trasladar al diseño de espacios lo aprendido desde el cuerpo y el movimiento.
/ámbito · rural/
Durante esta etapa (2023) conozco el espacio emergente Forest living de innovación rural en la Vall de Laguart. Este encuentro amplía mi interés por la ecología, la comunidad y las formas de trabajar y vivir vinculadas al territorio.
/colaboración/
En la EASDA conozco a Estefanía (2025), cuya implicación al final del curso da continuidad a un trabajo compartido. Su pasión por la arquitectura y la danza nos acerca en nuestra manera de entender el diseño de interiores. La marca empieza a incorporar otras miradas y una forma de trabajar basada en la colaboración.
/genalguacil/
En enero de 2026, una amiga me acerca a Genalguacil, pueblo museo de la Serranía de Ronda. A través de sus relaciones conozco a Miguel Ángel y a Joseph Lockwood, cofundador de LAB Genalguacil. Comienzo a colaborar con el laboratorio bajo la investigación del proyecto de Pacesetters financiado por el programa de investigación Horizon Europe, donde confluyen investigaciones acerca de las nuevas formas de gobernanza, emprendimiento colectivo y producción local.
/alhama · de · granada/
Las conexiones del laboratorio nos acercan a Rita Fernández, Eva Moreno y la red colaborativa Origin-al. En verano del 2026, Estefanía y yo viajamos a Alhama de Granada para conocer a las personas de la comarca y la fábrica de harinas La Purísima, que se convierte en el centro del trabajo de fin de grado. Además, Rita comienza a formar parte del equipo como arqueóloga y colaboradora.
/seguir · haciendo/
Interior /psyche/ sigue tomando forma entre personas, lugares y aprendizajes que se entrelazan. Entendemos el diseño como una práctica de atención: escuchar, hacer y responder a lo que encontramos. Cada colaboración transforma nuestra manera de trabajar y abre preguntas con las que seguir.
